jueves, 20 de junio de 2013

El Ourense del 30 de 30...

Hoy quiero recordar con esta entrada a uno de los ilustres jugadores de los que podemos presumir en Carballiño y que llegó a ser profesional del fútbol quedándose a las puertas de todo un Real Madrid. Hablo de Carballeda o "Pepito", como muchos lo conocemos, de Empresa Montañesa. Entre los clubes por los que pasó, Ourense, Pontevedra, Portuense...siempre destacó por su certero remate de cabeza y habilidad con las dos piernas, llegando incluso a compararlo una leyenda como Amancio con Santillana. El mismo Amancio fue quien lo "apadrinó" en su día cuando llegó a hacer las pruebas con el Real Madrid, fichaje que se truncó por una lesión de rodilla por lo que tengo entendido. El artículo que os copio a continuación es de Alfredo Relaño y el enlace original es: http://blogs.elpais.com/memorias-blanco-negro/2013/06/el-orense-gana-30-de-30-y-no-sube.html. Espero sea de vuestro interés.

El Orense gana 30 de 30... y no sube
A finales de marzo de 1968 alcanzó brusca notoriedad un equipo de Tercera situado en un olvidado rincón de España: el Orense. Un club con poco pedigrí, fundado en 1952, como heredero de la Unión Deportiva Orensana, que había desaparecido. Desde su fundación, apenas había pasado tres temporadas en Segunda, el resto en Tercera (entonces no había Segunda B). Club de una ciudad pequeña de esas de las que nunca nos ocupamos los medios nacionales salvo sevicias extraordinarias o alguna catástrofe natural ¿A qué venía la creciente fama del Orense? Pues a que empezó a ganar partidos y no paraba: uno, dos, cinco, 10, 15, 20... Ni un empate siquiera. El año anterior había hecho una campaña bastante buena, si bien a última hora se le había escapado el ascenso en la liguilla final para el ascenso a Segunda, tras un desempate con prórroga ante el Xerez, en Madrid. Apenas nadie reparó en eso entonces.
En la temporada 67-68 lo intentaron de nuevo. Su entrenador, Fernando Bouso, mantuvo el bloque, componiendo una alineación que en Orense se recitaba tan de memoria que hoy aún es capaz de repetirla de corrido Alejandro Blanco, presidente del COE, orensano de pro y joven seguidor del equipo en aquellos días: Roca; Varela, Astigarraga, Lozano; Ángel, Pito; Cortés, Seara, Carballeda, Pataco y Túnez. Declamada así, en el ritmo uno-tres-dos-cinco con el que se recitaban todavía las alineaciones en esos tiempos en los que ya se jugaba el cuatro-dos-cuatro pero aún no nos habíamos dado cuenta. La ciudad enfebreció con el equipo. A principio de temporada acudían al campo unas 4.000 personas, fieles supervivientes de la desilusión del curso anterior. En la segunda vuelta se alcanzaban los 17.000 espectadores, el lleno absoluto, y en la ciudad no se hablaba de otra cosa según avanzaban las jornadas con aquella imparable marcha triunfal.
La machada del Orense se convirtió en noticia nacional cuando el Atlético de Madrid le invitó a jugar un partido amistoso entre semana en Madrid. Se trataba, explícitamente, de ver a sus jugadores de cerca, con ánimo de fichar a alguno o a varios de ellos. El Atlético tenía un contacto directo con el exitoso club gallego: Fernando Bouso, el entrenador orensano, había jugado en el Atlético algún tiempo atrás. Hijo de emigrantes orensanos, había nacido en Madrid y había sido jugador del fantástico Atlético de Madrid juvenil, campeón de España en 1952, en el que también figuraban los hermanos Enrique y Antonio Collar. Bouso formó parte del paquete de cedidos por el Atlético al Murcia, junto a los dos Collar, Botella, Buendía y Joaquín Peiró. Con ellos, el Murcia había subido de Segunda a Primera, tiempo atrás. Luego el fútbol le llevó por otros equipos. En el Rayo coincidió con Rivilla, en el Badajoz con Adelardo. Así hasta terminar como jugador en el Orense, donde estaban las raíces de su familia. Pasados tantos años, mantenía los contactos con el Atlético. De ahí aquel partido.
Una de las formaciones más frecuentes del Orense, de arriba abajo y de izquierda a derecha: Roca, Varela, Astigarraga, Paredes, Ángel, Pito; Cortés, Seara, Carballeda, Pataco y Túnez
La invitación a jugar en Madrid hizo que corriese la información sobre el Orense. De golpe toda España supo que aquel equipo llevaba ganados 26 partidos de 26 en el Grupo I de Tercera División (había 15 grupos en la categoría), con 89 goles a favor y sólo siete en contra. Su delantero centro, Carballeda, llevaba 35 goles. La expectación en torno al Orense, discreta en principio, creció cuando ganó 1-3 aquel partido al Atlético, y eso que empezó perdiendo por un gol absurdo en el primer minuto. Marcaron Pataco el primero y Túnez el tercero, y entre ambos goles hubo un autogol del Atlético a centro del propio Túnez.
Enseguida corrió que Barça, Valencia y Atlético habían hecho ofertas por Carballeda, Pataco y Túnez, incluso que el monto de los tres podría alcanzar los 25 millones de pesetas, una barbaridad insensata para la época. El presidente, Florencio Álvarez, declara abrumado por tanta expectación que no piensa escuchar ninguna oferta hasta que el Orense culmine el objetivo soñado: el ascenso. Bouso, prudente, dice que el dinero de vender futbolistas se gasta luego en comprar otros futbolistas, y que para eso prefiere quedarse con los que tiene. Reflexión sabia de la que pocos han sacado provecho.
Desde aquella semana, a caballo de marzo y abril, todas las miradas se dirigieron a ese olvidado grupo gallego de Tercera, para ver si el Orense culminaba su Liga perfecta.
Y la culminó. Vaya si la culminó. Ganó los cuatro partidos que le quedaban : 0-1 al Bouzas, segundo por la cola, 2-1 al Lugo, el cuarto de la tabla, 5-1 al Atlético Orense, décimo y gran rival local… Quedaba sólo un partido, ¡pero el más difícil! Se trataba de visitar en su propio campo de Santa Isabel, en Santiago, al Compostela, el segundo de la tabla, que también había hecho una tremenda campaña: 23 victorias, cinco empates, una sola derrota, precisamente en Orense, en la primera vuelta. Nada más grato para la afición del Compostela que devolverle al Orense aquella derrota.
El día clave, una gran masa de orensanos acude a Santiago. Entre ellos destaca una pancarta, que ya muestran fuera del estadio, por la mañana, y que será fotografía nacional e incluso imagen televisiva cuando la muestren luego, ya en el estadio Santa Isabel. Rezaba así: “SI NO GANAMOS EN SANTIAGUINHO, QUEDAMOS TAN AMIGUINHOS”.
Y sí, ganó el Orense, por un solo gol, obra de Carballeda, su gol número 38 en el campeonato. La plenitud de un delantero centro de estatura media, muy fuerte, tenaz rematador, preciso con las dos piernas y la cabeza. El Orense se va a la caseta reconocido por los aplausos de la hinchada compostelana, que resigna noblemente su rivalidad ante semejante hazaña. 30 partidos, 30 victorias, lo nunca visto. Nada más entrar en el vestuario llega un telegrama de Juan Antonio Samaranch, Delegado Nacional de Deportes, felicitando al club por la hazaña y comunicando la concesión al mismo de la Medalla de Plata al Mérito Deportivo. España se hace el día siguiente eco de la noticia: un equipo ha ganado 30 partidos de 30 en Tercera División, es el Orense, tiene figuras que pueden reforzar a los mejores equipos de España. El Orense está en el Telediario. El súmmum de la época…
Pero lo más importante está por hacer: subir a Segunda. Había 15 grupos de Tercera. Los 15 campeones se eliminaban entre sí, hasta determinar los cuatro primeros, que ascendían (entre los 15 subcampeones se desarrollaba un proceso paralelo para designar los cuatro que promocionaban por el ascenso contra los equipos de Segunda clasificados en los puestos inmediatamente anteriores al descenso).
Al ser 15, uno por sorteo quedaba exento de la primera ronda. No correspondió esa suerte al Orense,emparejado con el Condal, filial del Barça. Allí estaban Mora y Alfonseda, que llegarían al primer equipo. Por velocidad adquirida, con dos nuevas victorias: 2-0 y 1-2. Luego tocó el Ilicitano, donde estaban Bonet y Ciriaco. El primer partido, en Orense, acabó 0-0. Dos cabezazos de Carballeda se estrellaron en el larguero. Ahí murió la leyenda. El partido de vuelta, jugado en Altabix el 16 de junio, lo ganó el Ilicitano 2-1. El Orense se quedó en Tercera.
El Atlético fichó a Pataco, que se estrelló. Sólo Cortés hizo una carrera solvente en Primera, manteniéndose varios años en el Depor. El resto se perdió en la bruma. El Orense, como tal, nunca llegó a Primera, aunque sí produjo en su cantera un jugador extraordinario, el portero Miguel Ángel, que triunfó en el Madrid y en la selección. Pasado el tiempo, Bouso piensa que esa presión por ganar los 30 partidos les agotó. Que se consumieron en un desafío inútil, que pudieron haber ahorrado unas fuerzas para la liguilla de ascenso. Quizá tenga razón. La temporada siguiente empató cinco partidos y perdió dos, pero consiguió subir. Llegaría a estar 13 temporadas en Segunda y dos veces de ellas quedó tercero y llegó a soñar con la Primera.
Pero en Orense lo que de verdad se recuerda con orgullo es aquella Liga perfecta, de 30 partidos y 30 victorias.
Carballeda, abajo con el banderín

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